¡¡Qué dia tan nefasto!!

Estaba yo en la jungla, saltando de liana en liana junto a Tarzán. Chita nos acompañaba.
Se aproximaba una estampida de elefantes que a su paso dejaba una gran nube de polvo.
Casi no tuve tiempo de recordar que soy alérgica a los ácaros porque el rugido de un león me despertó sobresaltada. El feroz felino no era otro que mi madre, que desde la puerta gritaba:
- Judith, te has dormido. Son las 9 de la mañana. ¿Es que no has oído el despertador?
Entonces fue cuando comprobé que las manecillas del reloj estaban quietas y me di cuenta que hacía tiempo que no le cambiaba la pila.
Me levanté y corrí hacia el baño, una buena ducha me vendría bien para empezar el día.
Apenas había terminado de enjabonarme cuando vi que del grifo salía un hilo de agua empecé a temerme lo peor y trate de aclararme lo más rápido que pude pero el grifo se seco de repente, me acababan de cortar el agua y yo seguía allí cubierta de espuma con olor a frutas y con más prisa que nunca. Mi madre trajo una botella de fombella recién sacada de la nevera.
-Esto ayudará a despertarte- dijo tirándomela por encima.
Tenía 10 minutos para vestirme y tomarme el desayuno.
Cuando bajé al portal vi que estaba lloviendo y tuve que volver a subir a coger el paraguas, pero me sirvió de poco, porque nada más abrirlo una ráfaga de viento dobló todas las varillas y por poco me saca un ojo.
Tiré lo que quedaba del paraguas en la papelera más próxima y corrí hacia el colegio tan rápido como pude, tanto, que no vi al perro que se acercaba en sentido contrario unido a su dueño por una correa y cuando quise esquivarle ya era tarde porque mi cuerpo volaba por los aires cayendo sobre un charco salpicando al director del colegio que pasaba en ese momento.
-Llega tarde al colegio – dijo con cara de pocos amigos.
Cuando entre en clase vi que todos me miraban, no sé porque pero cuando alguien llega tarde en mi clase todos nos le quedamos mirando como si no le hubiésemos visto nunca, y en este caso la desconocida era yo, con la ropa manchada de barro, mojada hasta los huesos y cojeando porque me había echo daño en la rodilla.
No pude hacer gimnasia porque el dolor en la pierna me lo impedía y me tuve que conformar viendo a mis compañeros jugando al fútbol mientras yo me quedaba sentada en una esquina del patio. En ese momento vi al director que se dirigía hacia mi y el muy rencoroso me dijo que tenia un trabajito para que no me aburriese y me tuvo haciendo fotocopias hasta que sonó la campana.
Cuando llegue a casa mi madre me pidió que la acompañara al carrefour había una promoción con grandes premios y hasta un carro de la compra gratis cada minuto. Ayude a mi madre hasta que llenamos el carro hasta arriba y me puse muy contenta cuando la cajera me dio un montón de fichas para participar en la ruleta de la suerte, teníamos un montón de posibilidades y eran muchos los premios que sorteaban, todo estaba de nuestra parte. Me puse en la fila para participar, una dependienta metía las fichas y automáticamente te decía lo que habías ganado. A medida que me iba acercando al mostrador veía como la gente ganaba pequeños premios en metálico pero el carro gratis seguía sin salir, cada vez me hacia mas ilusiones cuando al fin llego mi turno, cinco, cinco fichas una detrás de la otra y aquella estúpida maquina seguía sin dar el premio gordo, ni ningún premio que llevarme a casa, cuando me disponía a salir del supermercado oí la melodía anunciando el carro gratis, la había tocado a la señora que estaba detrás de mi en la fila, como podía haber gente con tanta suerte, si solo tenia una ficha. Por el camino mi madre me consoló diciéndome lo de que el mejor premio es la salud y todo eso y entonces me recordó lo de mi rodilla que casi ya no me dolía.
Cuando llegue a casa mi hermana estaba esperándome para que jugase con ella al parchís, y me ganó todas las partidas. Estaba deseando que pasara este día tan nefasto.
Mi madre nos llamó para cenar
-Mamá ¿no habrá pescado? Pregunte yo, ya sabes que es la única comida que no me gusta.
Si, dijo ella colocando una fuente de merluza encima de la mesa.
THE END

Judith (Pradadas)


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andrea martin dijo
muy chula la historia¡¡¡¡¡jejej
28 Abril 2006 | 02:32 PM